Reunión de Expertos | Madrid, 24 de marzo de 2009
En junio de 1981 se publicaron una serie de casos de lo que rápidamente se identificó como una nueva enfermedad. Para definirla se utilizó un término puramente descriptivo: los pacientes presentaban cuadros característicos de inmunodeficiencia y la edad descartaba el origen genético. Había nacido el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida.
Enla búsqueda del origen del proceso los pacientes fueron detalladamente interrogados sobres sus hábitos, antecedentes personales y datos epidemiológicos. Se encontraron reiteradamente trestipos de antecedentes o perfiles de conductas: por un lado altas tasas de promiscuidad homosexual más que heterosexual, planteándose incluso que la causa podría deberse a los afrodisíacosaunque esta hipótesis no justificaba otros casos. Un segundo grupo lo constituían pacientes que compartíanel uso de jeringuillas en el contexto de adicción a drogas por vía parenteral , y por último los receptores de hemoderivados. Estos singulares datos epidemiológicos saltaron pronto a los medios de comunicación y marcaron desde el principio la percepción social sobre esta enfermedad. El sida nació estigmatizado, era una enfermedad de "los otros"
El descubrimiento de su agente etiológico solo 2 años después, un virus RNA que se transmitía por vía sexual o parenteral, como los virus del grupo herpes o de las hepatitis fue un salto de gigante y el primer paso en la "normalización" de esta enfermedad. Gracias al esfuerzo y trabajo de profesionales sanitarios, grupos de presión social, las ONG, asociaciones de afectados,… se comenzó a ir eliminando el sensacionalismo en la información sobre el sida y la discriminación hacia las personas que lo padecían.
Paralelamente los avances en su tratamiento fueron cambiando su pronóstico y en la actualidad, la esperanza de vida de los infectados ya es igual a la de la población general. Lamentablemente esto solo es real para los que viven en países con recursos para elacceso a la medicación, perose ha fallado en controlar la pandemia.
Veinticinco años después del descubrimiento de su causa,merecidamente recompensado con la concesión del premio Nobelen 2008, estamos en situación de afirmar que el sida es una enfermedad crónica como pudiera ser la diabetes. Como tal plantea múltiples interrogantes sobre cual es la actuación médica más adecuada en cada caso concreto.
Esta Reunión reúne a un conjunto acreditado de especialistas que en una jornada de discusiones intentará responder, con activa participación del público, a algunos de los temas más candentes y controvertidos que surgen en la práctica clínica diaria. Está estructurado alrededor de 5 debates en las que dos expertos, presentaran los datos y argumentos, uno a favor y otro en contra del planteamiento inicial.
El objetivo es proporcionar a los oyentes las herramientas adecuadas para que tomen decisiones en sus pacientes con la mejor calidad de la evidencia y la valiosa experiencia personal de los ponentes. Se ha diseñado pensando en alumnos de últimos cursos deMedicina y Enfermería, personal de enfermería ymédicos de atención primaria u hospitalariaque atiendan a infectados por VIH. La opinión de personasafectadas por VIH puede enriquecer el coloquio por lo que también serán bienvenidos estos colectivos.