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Brechas de Género a lo largo de la Vida en España

Publicado el 24/05/2016

La profesora de la Universidad del País Vaso y de FEDEA Sara de la Rica ha estudiado las 'Brechas de género en el mercado laboral español'. En este artículo adelanta las principales conclusiones de su trabajo, que presentará el próximo 26 de mayo en la Fundación Ramón Areces en una conferencia en el marco del IX Reunión Científica de COSME, el subcomité de la Asociación Española de Economía encargado de evaluar y promocionar el estado de las mujeres dentro de la profesión económica.

En el último medio siglo, los países desarrollados están asistiendo a una disminución notable de las brechas de género en el mercado laboral. Aunque esta evidencia no se ha producido de modo simultáneo ni con la misma intensidad en todos los países, lo cierto es que en todos ellos se observa en mayor o menor medida una apuesta clara de las mujeres por su participación activa en el mercado laboral, para lo cual muchas de ellas pasan previamente por alcanzar niveles educativos superiores que facilitan dicha incorporación. Esta disminución en las diferencias de género afecta no sólo a la participación laboral, sino también a las horas trabajadas, e incluso al salario recibido. Sin embargo, si bien es cierto que la disminución se ha producido, estamos lejos de alcanzar una paridad por género ni en participación laboral ni en salarios. Además, un hecho contundente que pretendo explotar en esta presentación es que las diferencias por género aumentan con la edad.

El objetivo de esta ponencia es por tanto profundizar en las brechas de género por edad en España para tratar de entender las razones por las cuales dichas diferencias crecen con la edad. Para ello, presento en primer lugar evidencia de las brechas de género en las tasas de participación laboral y en salarios para diferentes edades y para diferentes cohortes. Para las primeras, se utilizan multitud de olas de la Encuesta de Población Activa y para las segundas, se hace uso de las cuatro olas existentes de la Encuesta de Estructura Salarial - 1995, 2002, 2006 y 2010.

Con respecto a las brechas en participación laboral, los resultados indican que a medida que se consideran cohortes más jóvenes, las diferencias en participación laboral decrecen sustancialmente, pero incluso para éstas, la brecha alcanza un 10% entre los 25 y 29 años - es decir, la participación laboral de los varones es un 10% superior a la de las mujeres a la entrada del mercado laboral, y crece hasta un 20% a partir de los 30 años. Para el colectivo de personas con estudios superiores, sin embargo, las tasas de participación laboral de las mujeres entre los 25 y 29 son incluso superiores a las de los varones, incluso para las cohortes de más edad, lo cual revela su apuesta decidida por la participación en el mercado de trabajo, pero ya para la edad de 30 años la participación laboral de los varones es un 10% superior a la de las mujeres, momento a partir del cual la diferencia permanece constante para las edades sucesivas.

El resto de la ponencia la dedico al análisis de las diferencias salariales entre hombres y mujeres a lo largo de la vida laboral. La mayor parte de este análisis la dedico al estudio de trabajadores con estudios superiores que trabajan a tiempo completo ya que para este colectivo las mujeres muestran un claro compromiso con el mercado laboral, lo que permite una mayor comparabilidad entre hombres y mujeres, que no es posible en colectivos menos educados. Se construye una base de datos individuales de trabajadores representativos de cada tramo de edad para una cohorte determinada, la nacida entre 1968 y 1972. Los resultados más interesantes son los siguientes:

  1. Para la cohorte analizada, la diferencia salarial por hora entre hombres y mujeres con estudios universitarios que trabajan a tiempo completo alcanza el 19% entre los 23 y los 27 años, y asciende hasta el 25% a partir de los 30 años, manteniéndose dicha diferencia estable a partir de dicha edad. Incluso comparando hombres y mujeres con la misma antigüedad en el empleo, mismo tipo de contrato, mismo sector de actividad y misma ocupación, la brecha del salario por hora asciende a un 14% a la entrada del mercado laboral y crece a partir de los 30 años al 19%, momento a partir del cual permanece constante.

  2. Uno de los componentes del salario total es el salario base, que refleja la categoría ocupacional de cada trabajador y que en media supone el 65% del salario total. Al analizar las diferencias por género en este componente, se observa que a la edad de 23-27 años, es decir a la entrada en el mercado laboral, la mujer recibe en media un 8% menos de salario base que los varones, y esta diferencia aumenta hasta el 14% para la edad de los 30 años. Cuando se comparan hombres y mujeres que realizan trabajos muy similares, no se encuentran diferencias en el salario base a la entrada del mercado laboral, lo cual parece lógico, pero sin embargo, para la edad de 30 años, el salario base de la mujer es un 7% menor, lo que refleja una menor promoción ocupacional de las mujeres con respecto a los hombres a partir de los 30 años. Lo que estos datos no permitan explicar es si esta menor promoción de la mujer hacia categorías ocupacionales mejor pagadas es una decisión propia, para poder conciliar mejor la vida laboral con la vida familiar o es una decisión que le viene impuesta por parte de la empresa.

  3. El segundo componente interesante del salario total son los complementos salariales, que reflejan complementos bien por la realización de turnos, peligrosidad en el trabajo, antigüedad o por bonos, y que ascienden en media al 35% del salario total. Entre los trabajadores con estudios superiores que trabajan a tiempo completo, se produce una diferencia salarial de género en los complementos salariales que asciende al 42% a favor de los varones. Además esta diferencia no varía con la edad, sino que se mantiene constante a lo largo de la vida laboral. La práctica totalidad de estas diferencias se deben, para este colectivo, a diferencias en los bonos que reciben los trabajadores, que pueden ser pactados o no en convenios, y que pueden otorgarse a los trabajadores por los resultados de la empresa y/o por la actuación particular de los trabajadores en la empresa. Desafortunadamente, no existe información adicional que nos permitiera entender el por qué de estas diferencias, pero sin duda, a pesar de que no ayuda a entender el crecimiento de la brecha salarial con la edad, sí que nos permiten entender una buena parte del origen de las diferencias salariales entre hombres y mujeres con altos niveles educativos para todas las edades, que son precisamente estos complementos salariales.


Por Sara de la Rica Universidad del País Vasco y FEDEA.


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