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Nndp Gines Morata sin la competición celular viviríamos muy poco

Ginés Morata (Centro de Biología Molecular Severo Ochoa):  "Sin la competición celular viviríamos muy poco"

 
Publicado el 12/07/2018

A Coruña. 12 de julio de 2018
. El científico Ginés Morata ha afirmado esta tarde en A Coruña que "si la competición celular no existiera, la vida de un organismo multicelular como la especie humana sería muy corta". El investigador, Premio Príncipe de Asturias, ha participado en el II Simposio Internacional Julio Palacios, organizado ayer y hoy por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Fundación Ramón Areces y la Univerdade da Coruña en el Paraninfo de esa institución académica. Este encuentro ha reunido a un plantel de expertos internacionales para debatir sobre los últimos avances en varios campos de la ciencia. Entre ellos, se encuentran los últimos tratamientos en inmunoterapia para el tratamiento del linfoma; los retos de la medicina de precisión, cada vez más personalizada; cómo el uso del big data está revolucionando la forma de investigar; y la competición celular, que lleva a unas células a destruir a otras. Sobre este último punto, Ginés Morata ha recordado que los humanos tenemos más de 40 billones de células. "Con tantas células, es inevitable que aparezcan algunas aberrantes o malignas que podrían poner en peligro nuestra propia supervivencia. El proceso llamado competición celular es el encargado de eliminar estas células anómalas. Si este tipo de mecanismo no existiera, la vida de un organismo multicelular como la especie humana sería muy corta", ha indicado.

Medicina a la carta
Por su parte, el director de investigación e innovación de la Corporació Sanitària Parc Taulí, el profesor Lluís Blanch, ha hablado de cómo "la medicina personalizada y de precisión será vital para la seguridad y alcanzar un mejor diagnóstico y tratamiento del enfermo crítico". Según ha explicado, la atención a este perfil de paciente se basa en el "conocimiento de los fundamentos fisiopatológicos y moleculares de una enfermedad o conjunto de órganos afectados". "No obstante, alrededor del enfermo crítico encontramos tecnología muy avanzada para monitorización y soporte del mismo. Ello configura un ecosistema tecnológico con enormes posibilidades de mejorar la seguridad, ofrecer nueva información a partir del análisis masivo de datos y finalmente mejorar el entendimiento de enfermedades, procesos asistenciales y mejorar la supervivencia". Para avanzar en esa medicina cada vez más personalizada, Blanch reclama "fertilización cruzada entre profesionales de muy distintas disciplinas a fin de mejorar la interoperabilidad de equipos tecnológicos con sistemas de información globales, conocimiento para el análisis masivo de datos, retroalimentación a partir de éstos para el paciente y el profesional clínico y finalmente la monetización de los datos a partir de técnicas computacionales avanzadas". Tampoco se ha olvidado en su intervención de un tema importante que también es necesario abordar en esa normalización del uso del big data en la medicina: "La sociedad deberá de avanzar y profundizar en la búsqueda del modelo ético adecuado a fin de preservar confidencialidades a la par que se pueda utilizar toda esta información para beneficio del paciente, la sociedad y el sistema".

Medicamentos con más metales
Entre los temas abordados en este simposio internacional, también ha destacado la intervención del catedrático de química orgánica de la Universidade de Santiago de Compostela, el profesor José Luis Mascareñas. "La biomedicina del futuro podría aprovechar mejor las propiedades de los metales", ha asegurado. "Muchos de los fármacos que utilizamos habitualmente se basan en moléculas orgánicas formadas principalmente por átomos de carbono, nitrógeno y oxígeno. Sin embargo, existen algunos fármacos que contienen en su estructura un elemento metálico. El caso más llamativo es el del cisplatino, fármaco de referencia en la quimioterapia de cánceres, que contiene un átomo central de platino. La presencia del metal es clave para que el compuesto presente dichas propiedades anticáncer". Tal y como ha indicado, si observamos la tabla periódica, comprobamos que existen muchos otros metales además del platino, como por ejemplo el rutenio, oro, hierro, cobalto..., cada uno con propiedades distintas. "A pesar de que cada uno de esos metales tiene unas enormes posibilidades desde el punto de vista químico, su potencial en biomedicina ha sido muy poco explorado. En principio, dicho potencial deriva por un lado de sus características de coordinación, o sea, de su capacidad para pegarse de forma selectiva a determinadas dianas biológicas, y por otro de sus posibilidades como catalizadores. Esto último es especialmente atractivo, pues podrían comportarse como enzimas artificiales capaces de amplificar la generación de compuestos bioactivos de forma muy selectiva, con lo que podrían dar lugar a nuevas tácticas terapéuticas", ha concluido Mascareñas.

El poder de la inmunoterapia
También ha viajado a A Coruña para participar en este simposio el jefe de unidad de hematología del Hospital Universitario La Paz. Miguel Canales ha dedicado su conferencia a explicar los últimos avances en inmunoterapia, en concreto al tratamiento del linfoma. "Hace algo más de 20 años, la introducción de rituximab, un anticuerpo dirigido frente a los linfocitos B, cambió el curso clínico de la mayoría de los linfomas no Hodgkin. Era una más de las evidencias de que el sistema inmune podía emplearse como herramienta terapéutica. Desde entonces, el crecimiento de la inmunoterapia ha sido exponencial, hasta tal punto de ser considerada por la prestigiosa revista Science en 2013 como uno de los avances científicos de aquel año". ha recordado. "El último avance ha sido el desarrollo de las células CART, inicialmente utilizadas con éxito en el tratamiento de la leucemia aguda linfoblástica infantil, han demostrado recientemente su eficacia en linfomas agresivos refractarios, en los que las opciones terapéuticas son muy limitadas. Sin duda, la inmunoterapia en el tratamiento de los linfomas ha llegado para quedarse", ha concluido este doctor.

De carácter multidisciplinar y divulgativo, el evento ha estado dirigido a todo tipo de público, especialmente estudiantes universitarios e investigadores, este segundo simposio internacional sirve de homenaje a Julio Palacios (1891-1970), catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y científico del CSIC, y que dedicó gran parte de su investigación, en los últimos años de su vida, a la Medicina.

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