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América Latina reequilibrándose

Artículo 05 de noviembre de 2015 | 00:00 5 minutos
  • AGORAARECES

El próximo 17 de noviembre, martes, la Fundación Ramón Areces y el Fondo Monetario Internacional (FMI) organizan en Madrid (C/ Vitruvio, 5) desde las 9.30 hasta las 13.45 horas una jornada para analizar el 'Informe del FMI Perspectivas económicas-Las Américas (octubre, 2015)'. En este post, el economista Ramón Casilda, profesor del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Alcalá y del Instituto de Estudios Bursátiles y autor del libro: Crisis y reinvención del capitalismo (Tecnos, Madrid 2015), analiza este último informe del FMI.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI, octubre 2015), la recuperación de la economía mundial sigue siendo moderada y retrocederá desde el 3,4% en 2014 al 3,1% en 2015, para recuperarse hasta el 3,6% en 2016. Aunque el crecimiento de las economías avanzadas se está fortaleciendo, está resultando más débil de lo previsto, y las emergentes se desaceleraran por quinto año consecutivo. En particular, el proceso de reordenamiento del modelo de crecimiento de China, está asociado a un crecimiento más lento que, si bien por el momento coincide más o menos con lo pronosticado, sus repercusiones a nivel global parecen ser más profundas de lo que se esperaba.

En varios países de América Latina y el Caribe, este contexto externo menos favorable se ve agravado por diversos factores internos que ocasionan una nueva desaceleración de la actividad económica. Aunque un crecimiento más sólido en Estados Unidos beneficia a la región, en especial a los países con vínculos más fuertes con esa economía como es el caso de México, América Central y el Caribe. Mientras que la continuada caída de los precios de las materias primas, seguirá dañando a los países exportadores de América del Sur. En esta dinámica, se proyecta que el crecimiento del PIB real de la región disminuya por quinto año consecutivo, siendo ligeramente negativo en 2015 al situarse en el -0,3%, para repuntar levemente en 2016 hasta el 0,8%.

El informe del FMI: Perspectivas económicas: Las Américas, que se presentará en la Fundación Ramón Areces (17-11-2015), destaca la persistente debilidad de los precios de las materias primas, en gran parte debido a la desaceleración de la economía china. El precio del cobre, por ejemplo, cayó más de 25% en el último año, el de la soja lo hizo alrededor del 20%, y el petróleo arrastra una caída desde junio del pasado año que supera el 50%. Naturalmente, el impacto sobre los distintos países depende de cuál materia prima producen y de cuánto pesa en el conjunto de la economía. Brasil y Venezuela, están sufriendo una fuerte contracción económica y son los que más afectan al conjunto de la región. Ahora bien, la situación por las que atraviesan no responde solamente al deterioro del entorno externo, sino que se debe principalmente a la intensificación de desequilibrios internos, aunque de diversa índole.

Brasil, que en el pasado aplico políticas de estimulo a la demanda interna de manera excesiva, ha tenido que endurecer la política monetaria y fiscal, con el fin de restablecer la credibilidad en la sostenibilidad de sus finanzas públicas y controlar la inflación, un mal crónico que llegará al menos hasta el 8,9%. A este escenario, se le sumó una crisis política que derrumbó la confianza de los consumidores y de las empresas a mínimos históricos, afectando aun más la actividad económica y las finanzas públicas. Las consecuencias se reflejan en el crecimiento, que caerá el -3%.

Venezuela, no sale de su peculiar situación política que repercute de lleno en la actividad económica, que se encuentra atrapada en un círculo vicioso de erráticas intervenciones gubernamentales, claramente distorsionantes, provocando un serio deterioro económico y social con una tasa de inflación del 158%, una severa escasez de bienes de toda condición a la que se suma una amplísima diferencia entre el tipo de cambio oficial y el extra oficial, que llega casi a 100 veces y subiendo. A esta dinámica se le une el desplome del precio del petróleo, con lo cual, la economía se contraerá un -10%, el más alto de la región.

Argentina, con un crecimiento levemente positivo (0,4%), en parte debido al importante impulso fiscal, cuenta con una combinación de política monetaria y fiscal expansiva, que presiona el tipo de cambio oficial respecto al extra oficial, afectando el nivel de inflación y las reservas internacionales. Ecuador, por su parte, sufre la caída del precio del petróleo, que le supone un fuerte deterioro en el ingreso nacional, registrando un desconocido retroceso económico del -0,6%. Colombia cuenta con tasas positivas de crecimiento del 2,5%, con un déficit de cuenta corriente del 6%. Perú se desaceleró de manera abrupta, debido a las perturbaciones de oferta temporales en los sectores de pesca, minería y agricultura, combinándose con la caída de los precios de los metales, de esta manera la economía crecerá un 2,5%. México, que cuenta con una economía más diversificada y menos dependiente de las exportaciones de materias primas, pero más integrada con Estados Unidos, se encuentra relativamente menos afectado. Sin embargo, el crecimiento se recortó hasta un 2,3%, en parte debido a una nueva caída de la producción petrolera.

Los principales riesgos para las perspectivas globales, podrían impactar de manera desproporcionada a América Latina. En particular, un comportamiento más turbulento que el esperado en la economía China, afectaría a la región a través de menores exportaciones, lo que presionaría sobre los precios de las materias primas. Asimismo, un ajuste brusco de las tasas de interés en Estados Unidos, generaría un endurecimiento de las condiciones financieras para la región, especialmente si se verifica un aumento sustancial de la prima de riesgo.

Desde el punto de vista de la política económica, la flexibilidad cambiaria sigue siendo la primera línea de defensa y debería facilitar el ajuste externo. El espacio fiscal continúa siendo limitado en la mayoría de los países, reduciendo el margen para implementar políticas contracíclicas. En general, resulta adecuado mantener una orientación de política monetaria acomodaticia aunque, con la inflación por encima de la meta en muchas economías, es preciso supervisar cuidadosamente los posibles efectos derivados de la depreciación de las monedas. Desde una perspectiva a más largo plazo, la desaceleración actual subraya la importancia de aplicar reformas estructurales para aliviar las graves restricciones del lado de la oferta y estimular el crecimiento.

Ante este panorama y a los efectos de mantener la sostenibilidad fiscal, es esencial que la política fiscal se ajuste a la nueva realidad de menor crecimiento de mediano plazo y menores ingresos provenientes de los sectores exportadores primarios. Tal como argumenta el FMI, la velocidad de ajuste dependerá del espacio de maniobra disponible con la que cuenta cada país, el cual será en función de su nivel de deuda y su superávit primario.

En líneas generales, existe una clara necesidad de recomponer las reservas fiscales en la región, así como seguir impulsando reformas que permitan incrementar la productividad, como gran palanca de competitividad y crecimiento. Sin un crecimiento sustentable, que dependa menos de la evolución de los sectores primarios y más de las manufacturas de mayor valor añadido, será imposible satisfacer las demandas y expectativas de mejoras económicas y sociales que se reclaman a lo largo y ancho de América Latina y el Caribe.

Ante las nuevas realidades latinoamericanas, cuyas economías han registrado cambios y avances significativos favorecedores de importantes logros sociales, es necesario definir qué modelo de desarrollo se debe de seguir, para continuar progresando en un mundo cambiante, innovador y extremadamente competitivo.

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