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Michael Sandel: “La competición meritocrática tiene un peaje psíquico incluso para los ganadores”

Humanidades Publicado el 02/12/2021

Michael Sandel, filósofo de la Universidad de Harvard y Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2018, ha participado en un coloquio en la Fundación Ramón Areces.

Madrid. 2 de diciembre de 2021. El filósofo norteamericano Michael Sandel, que culmina ahora una estancia de ocho meses en Madrid, regresa a Harvard habiendo comprobado que “las Universidades públicas en España son de élite”. Así lo ha manifestado en un coloquio organizado por la Fundación Ramón Areces, en el que ha analizado su última obra, ‘La tiranía del mérito’. “La educación superior en general en Estados Unidos ha perdido de vista su verdadero objetivo y misión”, ha lamentado Sandel. “Esto tiene que ver con la competición meritocrática y con cómo están obsesionadas por los ránkings”, ha añadido.

El filósofo ha hablado de la “injusticia de la competencia que se produce entre estudiantes que proceden de buenas familias y que han podido ir a colegios muy buenos y quienes no han   tenido esa suerte”. A su juicio, este sistema de méritos también tiene sus efectos nocivos sobre los que consiguen el éxito fruto de sus esfuerzos y también de ese punto de partida privilegiado. “La competición meritocrática tiene un peaje psíquico y emocional incluso para los ganadores. Les enseñan a rendir desde la adolescencia o incluso antes y muchos llegan ya a la universidad lesionados por esa competición tan feroz. La tiranía se ejerce sobre los ganadores y sobre las instituciones de educación superior, que se convierten en los árbitros de esas oportunidades en esa sociedad meritocrática”, ha expresado.

Sandel, que reconoce que le gusta provocar con sus argumentos, atribuye al azar y la suerte un componente importante del éxito. “Tendemos a olvidar esto en nuestra cultura. Quienes tienen éxito suelen atribuir ese triunfo a ellos mismos. La máxima libertad es hacerse uno a sí mismo, ser maestro de su propio destino. Y los talentos que nos permiten tener éxito no siempre son el resultado de lo que hacemos nosotros”. Y ha puesto como ejemplo al jugador de fútbol Leo Messi: “Tiene un don y eso es fruto del azar, que después él ha sabido aprovechar también, algo que le pone en deuda con la vida”. “Quiero que la gente reflexione sobre esta noción de la libertad humana que subyace en la lucha meritocrática: existe el convencimiento de que nosotros nos hacemos a nosotros mismos y no se tiene en cuenta el papel del azar y de la suerte. Si soy consciente de la suerte que he tenido, todo es mucho más fácil. Si no fuera por el azar, la gracia de dios, la suerte del lugar o el entorno en el que he nacido, yo podría estar en ese lugar de quien no ha tenido éxito. Y esto nos llevaría a la humildad. Esto también puede llevar a los exitosos a recrearse menos en su propio éxito, a ser menos arrogantes y a pensar más en el bien común”.

“Si no fuera por el azar, la gracia de dios, la suerte del lugar o el entorno en el que he nacido, yo podría estar en ese lugar de quien no ha tenido éxito. Y esto nos llevaría a la humildad. Esto también puede llevar a los exitosos a recrearse menos en su propio éxito, a ser menos arrogantes y a pensar más en el bien común”

 

Para este pensador, si se puede medir el éxito, tendría que haber maneras también de definir objetivamente el mérito. “Hay dos maneras de hacerlo: mediante los exámenes y el dinero ganado. Muchas veces suponemos que el salario que gana la gente es una medida de su contribución al bien común. Pero esta suposición es equivocada y hace daño. Esto está conectado con la mercantilización de la economía. Messi, por ejemplo, gana mil veces más que el mejor profesor que tuvimos en el colegio. ¿Alguien piensa que su contribución al bien común es mil veces mayor que la de nuestro mejor profesor? Habría que redefinir ese concepto”, ha explicado.

En este encuentro organizado por la Fundación Ramón Areces, Michael Sandel ha intercambiado sus impresiones con el economista José García Montalvo, catedrático del departamento de Economía y Empresa de la Universitat Pompeu Fabra (UPF); con la rectora de la Universidad Autónoma de Madrid, Amaya Mendikoetxea; y con el catedrático de Derecho Internacional Público, Derecho Comunitario Europeo y Relaciones Internacionales de la Universidad San Pablo CEU, José María Beneyto.

“Recuerdo que Martin Luther King fue a Tennessee poco antes de que le asesinaran a hablar con unos trabajadores y les dijo que un barrendero era tan importante como un médico. ‘Si un barrendero no recoge la basura, todos enfermarán’, les dijo. Todos los trabajos son igual de dignos”. “Entiendo que son debates muy difíciles porque los valores están encontrados, pero debemos razonar juntos estos asuntos fundamentales. No podemos pensar que el mercado los va a resolver”, ha asegurado Sandel.

En este punto del encuentro, el filósofo se ha preguntado por cómo medir el bien común. “Todo depende de las métricas. En el mundo académico, vivimos la tiranía de las mediciones, la calidad de la investigación por ejemplo se considera según el número de citas que consigue un artículo científico. Soy escéptico, no me creo que se puedan cuantificar los resultados de una investigación por ese criterio”. Y ha recordado que, por ejemplo, es el azar o la lotería el sistema utilizado para elegir a los miembros de un jurado en Estados Unidos, “y estamos hablando de decidir sobre la inocencia o la culpabilidad de los acusados”.

Para hablar de quienes han quedado atrás en esa carrera meritocrática, Michael Sandel se ha referido a la polarización de la sociedad. “Creo que esta reacción contra las elites es la consecuencia política de esta forma de pensar el éxito y de los efectos de la mercantilización de la economía. Los grandes partidos han impulsado una visión neoliberal de la globalización, que ha traído consigo unos fuertes beneficios económicos para el 20% de la sociedad, mientras que otro 60% de la población no ha obtenido beneficios en ese proceso de desarrollo”. “Los socialdemócratas antes defendían los intereses de los trabajadores, pero desde el año 2000 les han ido dando la espalda y han sintonizado más con las clases elevadas que con las trabajadoras. Las clases trabajadores se han alejado de los partidos socialdemócratas: esto explica que hayan botado el Brexit, a Donald Trump y a figuras populistas en Europa”, ha concluido.

Unas notas sobre Michael Sandel

Se graduó en la Universidad de Brandeis (Estados Unidos) y, tras conseguir una beca Rhodes, se doctoró en 1981 en el Balliol College de Oxford (Reino Unido). Un año antes de doctorarse, Sandel comenzó a impartir clases de Filosofía Política en Harvard, donde actualmente ostenta la cátedra Anne T. and Robert M. Bass. Sus escritos -sobre justicia, ética, democracia y mercados- han sido traducidos a 27 idiomas. Su curso "Justicia" es el primer curso de Harvard que está disponible gratuitamente en línea y en televisión. Ha sido visto por decenas de millones de personas en todo el mundo, incluso en China, donde Sandel fue nombrada la "figura extranjera más influyente del año". (China Newsweek).

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