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Juan Luis Arsuaga: "La cara es la parte del cuerpo más difícil de investigar en la evolución humana"

Humanidades Publicado el 13/09/2016

Juan Luis Arsuaga, director de los yacimientos de Atapuerca y catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid; y Rodrigo S. Lacruz, profesor de la Universidad de Nueva York, coordinan hoy un simposio internacional en la Fundación Ramón Areces.

"La cara es la parte que peor se conserva del esqueleto, la más frágil, es la zona del cuerpo que menos conocemos de la evolución humana, que resulta más difícil de investigar". Así lo ha explicado esta mañana Juan Luis Arsuaga, director de los yacimientos de Atapuerca, en el Simposio Internacional que coordina sobre este tema en la Fundación Ramón Areces.

Por su parte, William Kimbel, de la Universidad de Arizona, ha destacado la amplia diversidad que encontramos entre los Australopitecus, distinguiendo entre los Africanus, Garhi y Aethiopicus, datados en el entorno de los dos millones y medio de años atrás. También ha reivindicado el Ardipitecus, de hace tres millones y medio de años, y el proceso de adaptación a la masticación.

Bernard Wood, de la Universidad George Washington, ha realizado un repaso de las características faciales de los Australopithecus. Durante su intervención, ha destacado el descenso gradual en el tamaño de los colmillos como característica central que ha ido modulando la cara humana. "Hay que tener en cuenta que no solo la cara humana ha evolucionado, sino todos los seres vivos", ha recordado

"Es cierto eso de que la cara es el espejo del alma. La cara del Homo Sapiens nos sugiere muchas cosas acerca del origen de nuestra especie, de nuestras características. En este caso, los investigadores españoles no somos ajenos a este tema, pues los trabajos llevados a cabo en Atapuerca han tenido mucho protagonismo en este sentido", ha indicado antes de dar paso al resto de ponentes.

"Esta cara humana no ha vivido solo una adaptación a la masticación, sino que también ha sido así para mejorar la expresión", explicaba Arsuaga. "Particularmente, el Homo sapiens es la única especie homínida que sabemos que utiliza la cara como forma de comunicación. Las caras de las anteriores especies son como máscaras, inexpresivas, planas...Por este motivo, por qué no buscar una explicación de esa adaptación de la morfología del humano moderno en términos funcionales, no solo como algo biomecánico, sino como una herramienta social. ¿Por qué no creer que nuestra cara ha sido diseñada por la madre naturaleza pensando en esa finalidad?", ha añadido.

En el simposio participan también, entre otros ponentes, Chris B. Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres; Philipe Gunz; del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology de Leipzig; o Yoel Rak, de la Universidad de Tel Aviv.

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